Actualmente, proteger un contrato de alquiler mediante su inscripción en el Registro de la Propiedad es altamente recomendable. Aunque no es obligatorio, este paso ofrece diversas ventajas tanto para el inquilino como para el arrendador, y puede ser determinante en varios escenarios legales. En Fincas Gilser te hablamos sobre la importancia de registrar este documento.
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) permite que los contratos de arrendamiento de viviendas, locales comerciales, fincas rústicas y otros tipos de inmuebles sean registrados. Sin embargo, la inscripción no es un requisito legal, sino una opción que brinda mayor seguridad jurídica a ambas partes involucradas.
Para los inquilinos, registrar el contrato es crucial, ya que el artículo 7 de la LAU estipula que un alquiler solo tiene efecto frente a terceros si está inscrito en el Registro de la Propiedad. Si el arrendamiento no se inscribe, el inquilino no podrá oponerse a la venta del inmueble a un tercero, perdiendo así el derecho a permanecer en la propiedad. En cambio, si el contrato está registrado, el arrendatario puede ejercer su derecho de adquisición preferente y permanecer en la vivienda por el tiempo pactado, o al menos tres años si se trata de una residencia habitual.
Por su parte, el arrendador también se beneficia de la inscripción, ya que facilita la recuperación del inmueble en caso de impago. Si el contrato no está registrado, el procedimiento judicial para recuperar la propiedad podría ser más largo y complicado.
El proceso de inscripción requiere la presentación de un documento adecuado en el Registro de la Propiedad, que puede ser una escritura pública o una elevación a público de un contrato privado. Además, se deben pagar ciertos impuestos, como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que varía dependiendo de la comunidad autónoma y la duración del contrato. Los costos de inscripción suelen oscilar entre 250 y 350 euros, y aunque generalmente los asume el arrendador, puede acordarse que los pague el inquilino.
Es recomendable que los inquilinos consulten previamente el Registro de la Propiedad para verificar que el propietario tiene derecho a alquilar el inmueble, lo que también facilita la posterior inscripción del contrato. Si no se registra el contrato, el inquilino pierde cierta protección legal, lo que podría generar problemas si el propietario decide vender el inmueble.